Ya entramos en la fase final del año, que implica aumentar la cantidad y el rigor de los ensayos para las presentaciones y galas que dan cierre a nuestra actividad formativa regular. Estamos contentos y ansiosos, pues sabemos que el cansancio que generan los ensayos es parte de dar lo mejor.
Como dicen por ahÍ; «¡se vienen cositas!»
«El aporte social y cultural de las orquestas infantiles y juveniles:
Existen varios elementos que reflejan un aporte al desarrollo psicosocial de los entrevistados, relacionado a la configuración de una identidad colectiva en cuanto a la participación en la orquesta.
Por identidad colectiva se entiende aquí el sentido de pertenencia, responsabilidad y compromiso gestado no solo con un grupo como institución, sino con los individuos que lo conforman. Esta identidad dentro de la orquesta se comienza a mencionar en tanto los entrevistados identifican que hay un reconocimiento de sus capacidades y habilidades musicales, como también está identificado en los trabajos de Wald (2015) y Velasco (2009).
Este reconocimiento individual hace parte del desarrollo emocional y cognitivo de los jóvenes, en tanto se ven a sí mismos con capacidades y aptitudes particulares. Sin embargo, el sentido individual trasciende al psicosocial al evidenciar que dichas aptitudes se potencian con sus pares de las orquestas, generando así una sensación de colectividad particular. Es decir, que no solo se identifican a sí mismos como músicos con capacidades y habilidades, sino que estas tienen valor en tanto hacen parte de un colectivo, donde cada uno de sus miembros genera vínculos asociados a sentimientos como orgullo, y por otra, valores como responsabilidad, compromiso y pertenencia con otros miembros de su agrupación.»
Fuente: ESTUDIO DE CARACTERIZACIÓN DEL ESTADO ACTUAL DE LAS ORQUESTAS Y ENSAMBLES
JUVENILES E INFANTILES EN CHILE, MINCAP 2017